Suenan las notas de una canción lejana
Diáfana en el aire de la noche obscura
Y vuelan en el aire frío, como un desvelo
los fragmentos rotos del estío.
Yuxtaposición del tiempo
La cercana comodidad de lo perdido
Se rompió en un río de sinsentidos
Y mas tarde la impaciencia se coagula
A través de los cristales,
Cuyos filos siempre agudos me desangran.
Miro afuera que ha pasado el tiempo
Y no brilla en tus pupilas ningún destello ambarino.
Mira,
Allá en el horizonte,
Se distinguen los ecos de las fabricas.
(Aún distantes)
Y ausente,
Con sus llantas oxidadas
Aguarda el tren en una estación perdida.
Tu estas lejos,
(no tanto por ahora)
la noche envolverá tus muros…
y la tersura de tus labios
arrojara desdeñosa al viento el tiempo inmune.
Solo a la mitad de la mañana dorada
Se desborda la luz en las miradas
Y el aliento de la tierra,
Con su sed saciada
Sacudirá las flores perezosas.
Y suenan otras notas de una canción lejana
Solo que ahora no es para la luna
Y no son los árboles viejos (ya murieron)
Los que rasguean la cítara muda.
Al final
En la muchedumbre
Tu rostro se perderá en la espesura.

