lunes, 30 de noviembre de 2009

Les Hommes de la Terre II

Victoria Domínguez

-¿Quoi?
-Ici.

No Más creo. Ahora.
el tiempo, el aire, el viento.
la densidad de los suspiros.

Victoria Domínguez sola. con su mirada fija en la pared tan blanca.

"Long Time Ago"

Never ever. Baby.

sus ojos. negros tan claros. que se clavan como estacas en la mirada de uno. cualquiera. sin soportar más esos temblores fatales.
Victoria Riendo.
Su sonrisa bizarra.
Su piel, Blanca, Blanca.

No.
Destroza otro
Destrozado antes.
Huye. Corre. Ocultate.

Victoria, que rie, rie, sus labios enormes, hermosos, tan suaves.
conciencia volitiva, la voluntad de correr, de. ahora te extiendes, te explayas en tus dudas metafísicas.
>>Sus labios enormes, hermosos, tan suaves.

Victoria que esta jugando con su pelo negro. su mirada taladra y ahueca ese centro vital tan necesario.

Te mire y suspire por ti.
¿Tranquila?
Te di una razón para sonreír con descaro.

¿Quien te ha besado?
¿Quien ha sentido el olor de tu pelo tan negro?

¿Quien mas se ha perdido en tus negros, o cafés, tan claros, brillantes?

Tú. deslumbras. huye. ocultate.

Quiero odiarte.

¿Ganaste? Looser! Omitiendo Realidades Intensamente Absurdas.

Tú eres real.
Al menos.
Al menos puedo mirarte de lejos.


Ese Frío.

Ese Frío.
Las Oleadas de Lamentos
Famélicos hombrees harapientos
Cruzando las calmadas avenidas,
Con su torrente automovilístico
Sus Rostros Partidos.
La Sangre que gotea y...
se rompe al estrellarse tan vilmente.

Designio fatal.

No. No me mires de ese modo.
¿Soy Alguien?
Soy nadie.
Soy nadie en un mundo que no me (nos) pertenece.
Soy Nada.
No existes.
No existes.
Soy viento.
Flotando.
Soy Algo.

jueves, 26 de noviembre de 2009

LES HOMMES DE LA TERRE (Corregido)

Y era el fin.
>>y mientras nos dábamos cuenta caminábamos por la ciudad en silencio, apenas iluminada por unos cuantos faroles que se apagaban y encendían y en donde las palomillas retozaban con la luz escapista, un par de ruidos lejanos disimularon nuestra vagancia.
Las calles en silencio casi sepulcral solo de vez en cuando alteradas por el trágico chillido de una ambulancia.
Alguien enciendo un cigarro, un cigarrillo viejo, arrugado, rancio de todo ese tiempo que venia guardado en el bolsillo.
>>hace ya tiempo que habíamos dejado de tener frío.
Los viejos abrigos, rotos como laminas a mitad de las lluvias torrencialmente interminables del verano. Había arroyuelos discurriendo ilusos por el asfalto deshecho
>>Olía a tabaco, el penetrante aroma nos infundio fuerzas, fuerza débiles sin sentido, ni siquiera ya nosotros hablábamos, no, solo nos mirábamos con ojos lejanos y tristes como resignados al resto del tiempo, un tiempo absurdo cuyo final nos venía acechando desde que salimos de la Catedral.

Las sombras amorfas. Dispersas aquí y allá, pero unidas por la gravedad de sus pasos y la tristeza en sus miradas invisibles, sus ojos lejanos de moribundos.
>>Vamos a morir hoy, y si no mañana, y si no pasado mañana
De nuevo el curso improbable del tiempo, detenido en su momento y vuelto a poner en marcha.
>>Ya no siento ni que el viento roce mi cara
El centro de la ciudad, sumergido en esa calma engañosa, las sombras ocupadas buscando un camino iluminado donde despilfarrar su tiempo absurdo que se pierde en cada esquina,
>>Cuando cruzaba la calle, no sé ellos, pero yo, sentí como se desmoronaba mi cuerpo y cedía ante su propio peso, pero no podía caer allí, justo en medio de la calla húmeda por la llovizna que nos desconcierta
Los autos que pasan en las desiertas calles rotas y divididas por barricadas improvisadas, los autos que rozan el lodazal, y manchan de barro sus vestimentas rasgadas. Ya sucias por todo el tiempo que llevan pegadas a su piel huesuda
>>Aun no tengo miedo de morir, solo un poco de hambre, y la terrible y mórbida sensación de que no podre saciarla nunca más.
Hoy hay ruido de cohetones, hoy no hay nada, las barricadas abandonadas a la intemperie, la ciudad en relativa calma, esos hombres ya muertos que vagan por las calles en penumbras relucientes.
>>Nunca supe sus nombres, solo los vi venir poco a poco, conmigo, uniéndose a la caravana macabra, pero ellos van y caminan con paso decidido pero austero, uno va dejando el rastro de su sangre que llueve desde su nariz partida, y el otro va gimiendo lentamente mientras su rodilla se torna morada, y uno más dejo de quejarse hace tiempo ya de el vidrio roto que se le encajo en el pie.
La lluvia vuelve a caer, ligero sobre el pavimento, emocionándose en un crescendo intenso. La tierra, el asfalto, huele a lluvia, y cerca de los bordes de los riachuelos de aguas negras que discurren silenciosos por la ciudad en el caos, el ruido de los grillos parece implorar mas lluvia, comienza cerrarse más el cielo, y la penumbra se adueña de todo, las nubes cubren la luna y las estrellas, solo la tenue luz de los faroles fundiéndose en las calles tan en calma, se siente ese aire mórbido, pesado, como un funeral perpetuo y el ruido de otra sirena que altera la calma fúnebre del silencio, un pacto implícito solo por esa noche cruel, y las sombras que se deslizan por doquier, siempre juntas y unidas, dejando ese rastro fatal a su paso, como fantasmas vivos que se consumen instante tras instante, que aparecieron de pronto como esos escarabajos negros, justo después de la lluvia, pero nadie noto su presencia, porque ese día el aire no olía a humo y la calma virginal se percibía como una presión aun mayor que el caos, las sombras están por aquí y por allá, con sus lamentos silenciosos, y acompasados al ritmo del tiempo, nadie los mira y nadie se pregunta que hacen allí, y si lo hacen no lo sabrán, y de pronto las sombras, acostumbrados a la niebla lluviosa, no ven más allá que su próxima pisada.
>>Alguna vez me preguntaron que quien era, que era, y no supe que decir, se me helo la sangre y miro a esa gente con ojos de odio, y es que ni siquiera yo sé lo que somos, ni siquiera yo se quien soy… ¿Acaso tiene importancia?
Las llamas consumiéndose tan cerca que se siente el calor de la fogata. Llueve.
>>pisar en falso, una herida abierta inconstante, que sangra rápidamente y después ya no siento las piernas, y mis pies están fríos por la sangre derramada, mi pantalón es una sopa sanguinolenta, ya no tengo vida, la vida se escapa con el sudor de mis sienes, y lo mismo ellos, se tropiezan pero aun así siguen, seguimos, moribundos y agónicos, pisando los trozos de vidrio desparramados aquí y allá en esos callejones hostiles.
Muy lento, muy lento, muy lento comienza a amainar. Escampa y al cabo de un rato discurren serenos arroyos por el canal de las aceras, unas cuantas ranas cantan en el arroyo de Xochimilco, una marcha fúnebre para las sombras que se mueven lentas por la calle húmeda, el ritmo de la lluvia es el ritmo del tiempo el golpeteo suave extasiado a momentos por los autos o por sirenas, o por gritos o chiflidos incidentales que comienzan a romper la calma nocturna, amanece domingo, pero sigue tan obscuro como al anochecer de sábado, esos enormes nubarrones no se despegan del cielo, se aferran a el como un pequeño a su madre, y llueve y escampa, y llueve y escampa, y llueve… , y como amanece comienza a hacer frío, ese frío húmedo e intenso que cala hasta los huesos, pero las sombras no tienen tan siquiera huesos, ya no sienten el frío y se notan pálidos mas pálidos ahora, y caminan arrastrando los pies por todo el camino del acueducto, las manchas de sangre que dejan a su paso se evaporan lentamente con los primeros rayos del sol que se antoja agonizante.
>>Ya no se que sentir, si el peso de mi espalda o el peso del cielo, estoy cada vez mas sofocado. ¿Quién soy?
Y ellos ya sienten la agonía que les pesa en la espalda, la sangre solidificada en su rostro que no se molestan en limpiar, los pantalones rígidos y acartonados, el sabor a vomito y sangre, ese olor nauseabundo a muerto, ese olor que despiden y que atrae a dos gavilanes, el cielo se ve morado y naranja, y de pronto es del mismo color que la sangre de las sombras, la sangre que derraman por sus heridas, en sus pies destrozados y descalzos ya, en sus manos casi negras por el frío, y en sus ojos hinchados por no haber dormido días, ya se tropiezan con todo, siguen en línea recta, dispersos y se van uniendo a medida que el día comienza a clarear y se distinguen dos o tres cantos de gallos a la distancia, y un par de cuetes anunciando que llego el domingo y la ciudad sigue jodida.
>>Ya no puedo, seguir mis pierna se mueven pero yo no siento, estamos lejos, yo al menos estoy lejos, ya no siento nada ni el par de vidrios encajados en mis pies, estoy lejos, como para ver las luce apagarse y el cielo tornarse gris claro y los primero rayos colarse por ahí, y escuchar las llamadas a misa de ocho y los altavoces con la radio a todo volumen, pero cada vez estoy mas lejos, ya no distingo nada mas, solo algunos ruidos dispersos, y se que los demás están allí, tumbados, mórbidos agonizantes, pero ya no sentimos, somos insensibles ahora, somos como las rocas, y eso somos, somos polvo… somos tierra… ¿Quién soy?, no soy nadie, sin nadie, soy con ellos ¿Quiénes somos?, somos polvo, somos tierra, somos los hombres de tierra, somos los hombres de la tierra, y aun así tenemos miedo a morir….
Allí estaban los cinco, en la hierba tumbados junto a las rocas puntiagudas, mientras el aire se llenaba con el hedor de las llantas quemadas y el panorama con los reflejos distantes de espejos en los techos, un helicóptero paso rozando el cielo gris, y un par de tiros en la distancia difusos, como la vista de los 5 hombres agonizantes tumbados sobre la hierba junto a las rocas puntiagudas.
>>Y yo sabía que era el fin.
Y era el fin, y mientras nos dábamos cuenta nos convertimos en estatuas de sal, y mientras moríamos, agonizábamos, el cielo se torno azul, y los rayos de sol e deslumbraron, y era el fin… allá lejos unos cuantos tiros y el humo se disuelven en el aire enrarecido, allí abajo unas campanas llaman a misa de ocho…
y sobre los cuerpos inertes se posan los gavilanes y el viento mece las copas de los cazahuates.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Interludio Tragico II

Ahora que ya ha anochecido se notan las luces más allá del horizonte. El cielo azul oscuro marcando los contrastes entre los montes negros negros y el valle regado de luces. Ahora que ya hemos aprendido a volar debemos aprender a cantar. El aire carga electricidad estática, una oleada de pensamientos oscuros que descienden y ascienden entre los chillidos desesperados del tiempo futuro. Presente tan lleno de miedos, Tenemos el aire atado al absurdo con un cuerda que se balancea en un ir y venir estático plagado de contratiempos, el aire de la mañana fugado con los ruidos de la mediatarde. Las nubes se desplazan dejando su estela imposible en la inmensidad apoteósica deseos absurdos, como si no hubiera mas tiempo general de inconsistencias, si ahora que nunca más ha de volver el tiempo; La autopista serpentea riesgosa por entre los riscos que caen a barrancas donde pulula los encinos y arroyos famélicos discurren tranquilos entre sus fondos polvosos de hastió, los autos que pasan veloces como saetas rompiendo el viento a su lado contrario, y del lado que vuelan libres, más libres que los pájaros, los automóviles y sus chillidos metálicos, algunos oxidados que resuenan con eco entre las paredes trágicas de los barrancos. Un auto plateado que sigue la línea blanca que fluye entre las paredes desmoronándose por erosiones implícitas, el auto va, constante y desaparece a veces entre los pasos por donde la montaña fue mutilada, abriendo la brecha para el progreso invasivo, el auto ruge, impasible, devorando kilómetros, apresurándose mientras la luz se fuga y la vegetación se convierte en inquietantes sombras en medio de la noche, las sombras se antojan largas cuando los faros del automóvil se pronuncian sobre ellas, la vegetación que se va volviendo rala, inexistente, de los encinos a los cazahuates, a los pájaros bobos, y después los pastos altos, una fila de encinos a cada lado. La autopista se ladea bastante, la curva final aderezada con las luces presentes en los edificios de concreto y ladrillo, las bugambilias marchitas en los maceteros, los semáforos pasando veloces, de rojo a verde y amarillo y rojo. La calle tan larga se revela eterna, un universo de cláxones que penetran las ventanas y rompen los tímpanos de los oídos, el auto plateado ladeado hacia un lado, y parecen pronto llegar las luces lejanas, luces en el valle, en las lomas, las luces que parecen deliberadamente colocadas, decorando las cimas de los cerros no tan lejanos. Al auto plateado atorado en el trafico, las nube pasan veloces, el cielo invernal, hace frío por fuera, el auto plateado que avanza volando, un auto pasando del lado contrario, mas autos mil autos, las nubes nerviosas que observan obtusas.
Silencio
El ultimo chillido de una llanta, dejando su huella sobre el pavimento
Silencio,
El tiempo es solo un eterno tic, tac, un ir y venir de casualidades estudiadas.
Silencio
Una nube, otras nubes, los autos mil autos.
El auto plateado que se va volteando.
Un instante después, el auto que luce aplastado por mil partes, un ejército de ambulancias que llegan volando. El mar de cláxones que se vuelve intenso. Mas intenso aun si es posible y las ambulancias se van con los muertos, que quedan anónimos para el mundo entero, para el resto el mundo. Una grúa que se lleva al auto. Levantándolo hacia el cielo y lo arrastra, los autos avanzan lentos y tranquilos.
Silencio.
Mañana la luz de la mañana que se desvanece, es un día nublado, y hace el frio invernal que cala hasta los huesos e irrita los ojos. Solo una mancha sobre el pavimento. Una cruz anónima al lado del asfalto.

martes, 24 de noviembre de 2009

Interludio Tragico I

Ultraje
Huir.
El Tiempo es morbido

Huir.
Huir del tiempo
que
sangrando
te arranca el corazon como un suspiro
Huir
del absurdo sinsentido de una forma muerta
que se cuela entre las lineas de la belleza inutil
Huir
Escapar
de las fauces de la vida
de las garras de la muerte
del gancho de la existencia
y la marea tentadora de la inexistencia
Y tu vida
sera solo una mancha
pendiendo
obsena y grotesca
marchita

Huir
desgarrando tus sentidos
deconstruyendo la percepcion de tu espacio
tiempo.
el pararelismo casi legal.
Huir del arte.
Huir de la tentacion de entregarse a la muerte
que vivida espera paradojicamente
Huir de la tentacion de vivir,
o existir
o no existir
simplemete ser
aqui y alla, al mismo tiempo en un labertinto.
de cualquier forma.
en direccion
sentido
magnitud
tiempo
espacio
mas
materia
un reloj se desgasta, se detiene
pum
pum
toc
toc
jom
jom
oblicuo
convexo.
Huir de Huir

viernes, 6 de noviembre de 2009

Agora. Agora Et Depois!, Depois...

Aja, y como se fríamente que no av a ser o mismo/ NO mas/ detente/ Ya no mas/ Si ahora si es por y para ti (creo), al menos)/ La lampara deslumbra, los dedos que se deslizan veloces/ hay gotas de sangre/ El tiempo se cuela por la ventana/ las rendijas imposibles/ Ya no Mas/ No ahora/ NO ahora.
He visto caer el tiempo inútil, destrozarse en fragmentos, e irrigarse por las cuencas de tus ojos en forma de lagrimas inútiles/ He visto fluir, huir, el nerviosismo, condensado en gotas de sudor dispersas aquí y allá, he sentido el latido desbocado/ He sentido la tierra fría, la tierna caricia del asfalto. /reconfortantes cariños de concreto/ La selva destrozada/ Vacíos, Vacíos vacíos, para que finalmente me duelan las manos, y me ardan los dedos/ I'M DRY/ Como un ave del estío... /Romper una nube/ ¿Porque es el silencio tan ruidoso?/ Romper una nube/ Hongos Nucleares/ ME VOY.
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