miércoles, 28 de julio de 2010

III

Suenan las notas de una canción lejana

Diáfana en el aire de la noche obscura

Y vuelan en el aire frío, como un desvelo

los fragmentos rotos del estío.

Yuxtaposición del tiempo

La cercana comodidad de lo perdido

Se rompió en un río de sinsentidos

Y mas tarde la impaciencia se coagula

A través de los cristales,

Cuyos filos siempre agudos me desangran.

Miro afuera que ha pasado el tiempo

Y no brilla en tus pupilas ningún destello ambarino.

Mira,

Allá en el horizonte,

Se distinguen los ecos de las fabricas.

(Aún distantes)

Y ausente,

Con sus llantas oxidadas

Aguarda el tren en una estación perdida.

Tu estas lejos,

(no tanto por ahora)

la noche envolverá tus muros…

y la tersura de tus labios

arrojara desdeñosa al viento el tiempo inmune.

Solo a la mitad de la mañana dorada

Se desborda la luz en las miradas

Y el aliento de la tierra,

Con su sed saciada

Sacudirá las flores perezosas.

Y suenan otras notas de una canción lejana

Solo que ahora no es para la luna

Y no son los árboles viejos (ya murieron)

Los que rasguean la cítara muda.

Al final

En la muchedumbre

Tu rostro se perderá en la espesura.

domingo, 9 de mayo de 2010

II

y si, lloraré toda la noche y el resto de la tarde bajo los arboles enormes del patio. y si, restregare mi cara en la fuente hasta que sangre y mis manos (y la cantera) se tiñan de rojo, porque esto quizás lo merezca, porque la noche será un poco mas corta; sacudiendo el polvo del vestido los granos finos, invisibles, se posan sobre el agua quieta, hasta ahora no he derramado una sola lagrima; se que derramaré lagrimas y que mi cara se curtirá por su sal, se formaran cicatrices sobre mis labios y la sangre se secara formando costras gigantes delineadas con la precisión de un ilustrador turco; Y sí, llorare todas mis lagrimas hasta que mis ojos se vean secos, ligeros, sin vida, hasta que mi cuerpo exprima hasta su ultima gota de agua, hasta que mis labios dispersen hasta el ultimo rastro de piel; mi vestido esta rasgado, se ve la carne de mis senos clara y blanda, azulada, casi transparente y así como mis piernas están rasguñadas, también lo esta cada parte de mi cerebro, y con esto, sí, me refiero a mi memoria y a mi deducción, tan ligadas la una con la otra, pero ahora no puedo ni siquiera adivinar los problemas de las verduleras con solo ver su cara y como agarran las verduras, no puedo deducir si lloverá mas fuerte con solo ver las formas de las nubes, y ya no puedo deducir las penas reales, que arrastran consigo los penitentes en las procesiones de semana santa; sangre también de una herida en el muslo, una espina s eme clavo y la acabo de extraer, un ligero hilo de sangre ahora corre por mi pierna decorando mi piel casi tan brillante, suave, tersa y pulida como el mármol, mis manos juegan con el agua, chapotean y mis oídos se deleitan con el sonido tan dulce y sincero del agua, el sonido de mis dedos chapoteando, y así, como las notas agudas de un piano, como una coronación a la melodía acuática, caen mis lagrimas rompiendo su forma oval en gotas minúsculas que también se romperán en un ciclo insospechado de repetición, así como música caen mis lagrimas sobre el agua clara, juego con ellas también, con el agua de la fuente mezclada con la sal de mis pasiones perdidas, las hojas que flotan sobre el agua, acentúan el prístino carácter de aquel tranquilo remanso oculto entre mi jardín, puedo ver en el agua como se forman las figuras de mi infancia, las figuras de mi adolescencia, de mi vida adulta, de mi vejez y de mi muerte, peor yo se que aún no envejezco y se que aún sigo viva, pero miro con atención y estoy yo, vieja y decrépita, con un babero manchado de papilla, estoy yo y parece que duermo, pero mi cuerpo no se mueve, entra un enfermera joven y alta como nunca lo fui yo, ni lo seré, me toma con tranquilidad estoica el pulso y una sonrisa se le dibuja en los labios de puta cuando se da cuenta (al menos en lo que la fuente me dice) que estoy muerta, morí con una risita atascada en la garganta, después miro mi entierro, la gente llora y una banda toca el dios nunca muere de Macedonio Alcalá, me entierran en mi jardín (me dan miedo los cementerios, no quiero que mis hijos tengan que irme a ver entre tumbas) y sobre mi tumba están construyendo algo, entre los dos nogales del patio dibujan un circulo de piedra, un perímetro que se va levantando, un muro circular de cantera, y me da un escalofrío, recorre mi espina y me veo mas pálida, construyen una fuente en mi memoria, construyen esta fuente y graban con enormes letras, ahora ya desgastadas mi nombre completo, solo entonces me percato de su presencia en la fuente real y tangible, estoy segura de que lo pusieron esta tarde, o de que... un parte de mí no puede recordar y eso me dice que estoy muerta, solo recuerdo un horizonte y de ahí el tiempo parece consumirse y llegan como flashazos distantes las imágenes de mi vida: tengo treinta y tres años y camino con mis hijos pequeños por las calles de una ciudad mediterránea, hace un clima horrible, pensé que aquí hacía mas calor, les pregunto en que colonia estamos, ellos no saben, me dicen que como van a saber, les digo que no conocen su ciudad y ellos me miran extrañados, les digo que subamos al metro, pero me dicen que en Cádiz no hay metro, y si, estamos en Cádiz y no en la ciudad de  México, luego me veo en Turquía y de nuevo me pierdo, no se donde estoy hasta que mi marido me toma del brazo y nos vamos al hotel, y luego estoy en mi cama y entra mi hijo (ahora se que era mi hijo) y comienzo a gritar porque no lo reconozco y les pido que se lleven y yo me veo enferma e histérica y después no se que más porque eso no lo recuerdo, eso no lo recordaba mas que en la fuente ahora que la miro y me veo, y veo mi reflejo y estoy vieja y... y si quizas este muerta porque ya no tengo mejillas, en su lugar un material blanco, calcáreo, toda mi cabeza ahora es un craneo, un cráneo roido por los gusanos y nada mas... y si por eso no vale la pena lorar, no se que valga la pena.

viernes, 30 de abril de 2010

Paroxismo I

Entereza del tiempo
I
Le dije que sí, que el pueblo había sido importante, hacía ya tiempo, pero que al fin y al cabo eso no importaba mucho.
La estación era larga, los andamios estaban rotos y los durmientes carcomidos por las polillas.
Me pregunto si alguna vez había viajado en tren, le dije que no, que no me había tocado, pude ver como una chispa se apagaba en su mirada de pichón.
El camino era rocoso, calcareo y árido, a ambos lados crecía gigantescos organos y redondas biznagas donde se posaban pájaros negro-azulados que resplandecían con el sol.
Le dije que ya no hay tren, "¿Aquí?" Al menos aquí, le respondí, porque en el norte y en Veracruz y en Puebla, (ya hasta en Tuxtepec que es mas Veracruz que Oaxaca) yo recuerdo haber visto los trenes, largos y esbeltos, cargados de no se que diablos, y con las paredes oxidadas.
El pueblo, también queda lejos del río, solo un arroyo seco cruza el pueblo conservando en su lecho, una fina arena del mismo color que las piedras; allí no hay mangos como en Cuicatlán, allí no nació nadie como en Teotitlán, pero solo allí la estación resplandece con los últimos rayos del sol, pegando en el techo de lamina.
Luego corrió por toda la vía, con la vista fija en los durmientes, yo la observaba desde el sitio opuesto, en la plataforma de madera; me sonrío y siguió caminando, corriendo saltando, jugando con el sonido fantasma del tren.
Le dije que nos fuéramos, hacia calor, en el automóvil había un disco de Jazz, atrás en la cajuela venían amontonados y asoleandose sus libros, se escuchaba como se golpeaban mientras salíamos de Tomellín. creo que puse el aire acondicionado porque había una polvareda que me impedía mantener los vidrios abajo y el calor era insoportable...
Cuicatlán es grande, un pueblo bonito, arriba el despeñadero parece que va a caerse sobre las casas de teja y lamina ardiente.
Desayunamos en una fonda, frente a la estación de trenes también.
Mas allá al fondo el azul del río se descomponía en una variedad de juegos lumínicos interesantes.
Nos dijeron que allí cerca había un lugar donde anidaban las guacamayas, pero preferimos pasear por el pueblo y después bajar al río y caminar por las riberas, nos acostamos en la orilla en una enorme piedra plana bajo la sombra de un mangal.
II
Como a eso de las dos de la tarde ella me insistió que fuéramos a Huautla, hacía tiempo que había ido y no me acordaba muy bien donde estaba; pregunté pero me dijeron que no nos iba a dar tiempo. Comimos armadillo en un lugar que no recuerdo dimos otro paseo hasta un mirador donde se dominaba toda la cañada y entre los dos nos comimos un mango.
La cañada es laga y verde en el centro, un exuberante oasis dividido por la carretera.
No se muy bien porque regresamos a tomellín, ella quería ver un tren, yo le dije que ya no había y ella me pidió que esperáramos, yo puse un disco de Armstrong y ella leía un libro de Virginia Woolf (siempre ha sido adepta a la literatura femenina), yo sabía que el tren no iba a a aparecer y le dije que saliéramos a dar una vuelta al pueblo.
Es un pueblo minúsculo, en realidad, la estación es todo el pueblo, mas allá de ella no hay mas de un par de cuadras en todas direcciones.
Tomellín es un pueblo fantasma, le dije eso y le causo gracia, dijo que se sentía en película de vaqueros y cuando me reí, empezó a llover, subimos al auto y paro la lluvia, le dije por última vez que el tren no iba a aparecer, me miro decepcionada y me dijo que nos fuéramos.
III
Cuándo nos íbamos yendo el auto se atoro en unas rocas, ella ya estaba dormida; estaba anocheciendo, me baje a ver la situación del problema: era una sola piedra enorme que retire con un poco de esfuerzo, al terminar inevitablemente volteé hacia el pueblo, y allí estaba, varado en las vías un tren largo y esbelto que de pronto comenzó a moverse y se perdió entre los pliegues de las montañas.
"¿Qué paso?", Nada le dije y arranque para conducir y devorar los kilómetros de esa agreste carretera hasta Oaxaca.

lunes, 5 de abril de 2010

Dácronias

Horizonte Diacrónico


Allá, de tarde en tarde

casi nos encontrábamos

yo caminaba bajo la sombra de las luces

y tú

enmarcada por la luz de las sombras

soñabas en el tiempo reencarnado

que redimía tu naturaleza única de frustraciones

pero nuestras manos

nunca se encontraron

en el sitio donde jamas nos miramos.


Horizonte Sincrónico


Yo caminaba y soñaba

mientras tu vivías

quizá destrozada

los recuerdos asfixiaban

tu conciencia plagada de lamentos.


La noche y

la mañana se colaban

en tu ventana y la mía

mientras en tus manos tu vida

rosario roto de cuentas sin sangre

y en mis ojos el sueño

que moría entre concesiones mortales

al no-recuerdo


Horizonte espacial, coincidencia, casualidad


Finalmente nos encontramos

un momento casual sin más recuerdo


Tú:

no se si me miraste

yo no te miré

solo después

con el tiempo

que es

una corriente constante

nos fundimos

tramando los hilos de la nueva memoria

desde el día de perder la impaciencia

hasta la mañana de perder la inocencia

y mas allá

el tiempo seguirá su curso

viernes, 26 de marzo de 2010

Romper el Arte.

El arte no es soplo de inspiración.
Es el desecho que deja su rastro en el piso humedo.

El arte es deseo insatisfecho.
colandose entre rendijas de desazón.

No hay que vivir de o por el arte.
el arte vive en nosotros
y a veces es un molesto parasito,
imposible de erradicar.

El arte se desangra en arroyos ambarinos
en caminos desiertos
y en los asientos rotos
de un tren metropolitano.

El caos urbano
es
mas
hermoso
que un automovil deportivo conducido por la victoria de samotracia.

El arte es el reflejo desigual del tiempo
petrificado en formas, palabras y sonidos.

Hay que romper el arte
y matar la estetica
dejar atras el estilo
y olvidar el contenido.

El espiritu muere
cuando aparece la forma.
El arte muere cuando se va la forma y se desvanece el espiritu.

Despojar al arte de su cuerpo
dejar atras las figuaras
que han pintado y ecsulpido
los maestros del engaño.

El arte no es el camino
para salvarse del viento
y tampoco es el destino
predestinado al aliento.

El arte no hierve,
se congela en las formas
que nuestras manos cayosas
trazan sobre lienzos tiesos.

El arte no arde.
se conusme en palabras,
que nuestra mente enferma,
garabatea en fragiles pliegos
de papel mojado.

El arte se evapora
en los sonidos agonicos
que se perciben distantes
desde la lira-flauta-automovil
que tañen nuestras morbidas manos.

El arte en si solo muere,
solo se aprecia el cadaver
embalsamado en marcos y pastas
o conchas acusticas y mostradores.

El arte no es lo expresado
es la expresion en si misma
no es el cuadro ni el artista
sino lo que penso ese mismo.

El arte es tan volatil
que hay que sujetarlo con un puñal
y luego para que perdure,
enterrar el puñal en el corazón que sangra.

lunes, 15 de marzo de 2010

A Penelope

Y tú, sabías que Ulises, a volver no iba
Naufrago no fué, más bien, vagabundo
Perdido en el camino de la ciudad negra

Y aún así sabiendo
      El no ha de volver.
Presta, entonces
despacha a los pretendientes que te aguardan
y huye de Ítaca,
buscando el sitio imposible
donde refresques tu memoria insatisfecha

viernes, 12 de marzo de 2010

Pour Elle.

A ti.
Que un dia despertaras cansada.
y sentiras que has cambiado, solo un poco, pero has cambiado,
Que un dia despertaras a mitad de la noche
gritando en silencio
y despertaras, sudando, mirando el techo que pierde su forma, sintiendo que la poca luz que se cuela por las cortinas te quema, sintiendo tu cuerpo partido, cortado,
y trataras de levantarte, pisar el suelo frio, miras tus pies, palidos como tu piel, y sientes tus manos enormes, hinchadas como dos globos, y no distinguiras el sabor de tu sangre y el sabor de tu saliva, y caminaras por el cuarto, con tu vista aun acostumbrandote a tus pisadas irregulares, cansadas, y sentiraz un dolor punzante que corre por tu espina,
y entraras al baño, para hecharte agua en la cara, sentiras el agua fluir por tu rostro, encontrar mil cavidades ocultas, sentiras la fria caricia de ese liquido vital, y así, chorreando te veras reflejada en el espejo, con las lineas de tu rostro perdidas, pero solo tienes eso, y te aferraras a lo que ves en el espejo, porque te sientes vacia, y sentiras que tu vida esta vacia, asi que, al ver ese reflejo tuyo en el cristal tragico que te muestra descaradamente te aferraras a el, (o el reflejo se aferra a tí, mientras caes de tu lado del espejo), y te miraras, ahí, jodida, morbida, sufriendo una fiebre sin motivo, verás tus ojos, tus reflejos verdeazules perdidos en tu iris, verás tus labios, sangrantes, heridos, ardiendo, veras la palidez de tus parpados y tu cabello enmarcando tu cara, sentiras que no eres tú, aunque te veas tal como eres en ese espejo, y aunque sabras que es lo unico que tienes, querras destrozar el espejo, abres la llave de la ducha y dejas que el vapor te envuelva, y en medio de esa nubosidad perdida, tú, sola, comenzaras a llorar, lloraras, y tus lagrimas se perderan entre el agua hirviendo que escurre por tu cara, y comenzaras a enjabonarte el cuerpo entero, mientras con la vista recorres cada rincon de tu cuerpo que se va haciendo de mujer, cada curva nueva que no habias notado, cada rincon oculto, miras las paredes cubiertas del vaho del agua vuelta vapor, miras, te distraeras descifrando los laberintos que deja el agua mientras se condensa, saldras de ahi mojada, con el agua acentuando tu cuerpo nuevo, novisimo, miraras por la ventana para ver la calle desierta y te tumbaras en la cama, buscando algun reflejo, algun resquicio de esperanza en tu soledad continua.

Tumbada alli desnuda, tu sentiras el embate del estio, sentiras como se evapora el agua de tu cuerpo y como la absorve el colchon.

Te duermes a media tarde, miras las luces que se retiran por el suelo, dejando tu cuarto en penumbras mientras afuera un auto alumbra un ventana.

Tus palabras se evaporan mientras duermes, y tu volveras a despertar herida, sintiendo una culpa tremenda, sintiendo que te desmoronas, y gritarás en silencio, y sentiras como alguien te oprime en el pecho, y tu sentiras todas las sensaciones posibles, oleras la madera y el metal de algun sitio, tú,tú te perderas en tus pensamientos, y el tiempo se escapara, mientras tu, desierta y solitaria piensas sobre todo y sobre nada en un rincon solitario de tu alcoba, la noche llega sin avisar y afuera las unicas luces son los faroles y el reflejo de la ciudad que parece que duerme tarde, sentiras lejano el murmullo de los urbanos.

Y tu te sentiras perdida
Te sentiras morir
Tú sentiras el dolor
Tú sentiras la destrucción en tus entrañas
Tú sentiras el implacable peso de una conciencia historica

y tú
caeras
moriras en vida; solo un instante
para despues despertar
de tus sueños y tus pesadillas
y veras el mundo pasar frente a tus ojos
cuando comiences a vivir
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