Ara cerro la puerta con cuidado, cuidando que ningún animal hubiese entrado en la tenebrosa habitación del ático, sus cobijas amontonadas en un rincón daban una escalofriante impresión de estar vivas, con las luces del atardecer haciendo que se movieran sus sombras de un lado a otro como en un gesto agonizante reclamando vida, poco a poco la habitación se obscurece totalmente y ara queda atrapada dentro de esas cuatro paredes, completamente desnuda y con frío, pero aun con la insistencia inclemente del viento que cala hasta los huesos, ella permanece así en estad puro sin nada que la perturbe moviendose de un lado a otro en ese extraño trance meditativo que caracteriza sus tardes en la cabaña, sus ojos miel, amarillentos brillan con tanta intensidad que los rayos de la la luna proyectan en ellos reflejos esperanzadores, , una lagrima resbala trazando un húmedo sendero entre sus enormes pupilas dilatadas y sus labios, rojos por el frío partidos completamente, ella parece sonreír, pero su sonrisa parece una mueca de angustia entre las sobras de una noche decembrina en la sierra, los aullidos de los coyotes complementan la sinfonía que tararea insistentemente y lo quejidos de las lechuzas parecen alabar al interprete de esos violines mudos, apagados, afuera el bosque luce solitario a pesar de los cientos de sombras que eclipsan los tenues rayos de luna en los abetos y cedros , el canto de un grillo solitario es el complemento final para el tenebroso paisaje, ara grita, pero nada sale de su garganta mas que una risa suave que congela hasta el viento valiente que se cuela por entre las tejas del techo de madera, ara comienza a tiritar de frío y enciende un leño de la fogata que ilumina su blanco rostro y deja al descubierto las cicatrices invisibles de su sufrimiento ameno, es de noche y poco a poco comienza a desaparecer entre la eternidad, poco a poco deja de ser alguien mas para convertirse en algo mas, ara se cubre con una cobija y sus ojos dejan de brillar, su labio empieza a sangrar y afuera un ciervo salta entre la maleza, el tiempo comienza a pasar y la noche se adueña del mundo.
ten cuidado calamar
no juegues con las llamas de lo sincero
podrás quedar congelado en la eternidad
de esta ilógica realidad
traidora
martes, 23 de diciembre de 2008
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